Pujadó Solano se remonta en los años 70 cuando Milagros Solano, hija del pueblo cántabro de Santoña, cumbre de la anchoa, de familia de tradición marinera y del salazón de la anchoa, decidió, con su espíritu emprendedor y la ayuda incondicional de su marido Alfons Pujadó, fundar la empresa en Barcelona en 1984. No tardaron en crecer, y consolidar su sueño.