La filosofía de Bodegas Peñafalcón parte de cuidar con esmero los viñedos, haciendo trabajos artesanales, no añadiendo herbicidas sino que se cava a mano la entrecalle, usando azufres, entrelazando los sarmientos y haciendo podas en verde, usando abonos de estiércol de basura de oveja como antiguamente, como lo hacían nuestros abuelos. Los viñedos propios de la bodega están bien posicionados en laderas y los terruños son calcáreos pedregosos. Parte de ellos están en solanas, de manera que la maduración es extraordinaria.